MANIFIESTO

El arte necesita espacio antes que foco. Una obra no compite: sostiene. El tiempo no entorpece: revela.

La lumbre no ciega. Alumbra. Es claridad que acompaña; ventana que se abre, no escaparate. Aquí no amplificamos la obra: escuchamos su propia luz.

El ritmo de la red acelera la imagen y reduce el tiempo. La visibilidad sustituye a la experiencia.

LUMBRE aparece como una apertura a la luz: un umbral sereno para volver a un encuentro silencioso con una sola obra. No prometemos infinidad, sino presencia: momentos concebidos para que la obra brille desde su interior.

No somos corriente continua ni volumen acumulado. Rechazamos la prisa y el ruido.

EL ARTE NO BUSCA SER MOSTRADO, BUSCA SER ENCONTRADO.